Hermes Trismegisto

Desde el punto de vista estrictamente histórico, Thoth, Hermes y Mercurio, fueron dioses de diferentes culturas, respectivamente: Egipcia, Griega y Romana. La mayoría de los dioses del panteón romano, eran versiones latinizadas de los del panteón griego. Pero en el caso Egipcio, Toth es adoptado como una versión del Hermes griego, associación esta, que se realiza en la cultura Helénica. No obstante la relación, encontarmos que sus caracteristicas no coinciden totalmente. En la mayoría de los casos, los dioses latinos mantuvieron sus funciones al pasar de Grecia a Roma, cambiando solo de nombre.

En el Diccionario Esotérico de Zaniah, Editorial Kier, encontraremos:

Thoth: Divinidad Egipcia (Dios tutelar de la ciudad de Hermópolis, nombre atribuido por los griegos a donde se realizaba el culto de Toth). Representado con figura humana y cabeza de Ibis, adornado con un disco lunar en la frente, adorado en todo Egipto como Dios Lunar, era el gran señor de la sabiduría, inventor de las artes, las ciencias y de la escritura jeroglífica. Considerado como un gran maestro de magia, patrón de los iniciados y los griegos lo identificaron como Hermes Trismegisto.

Hermes Trismegisto: (El tres veces grande)

era fuente de sabiduría y originador de la cultura. El nombre de “Trimegisto “ fue asignado al dios, posiblemente, por los platónicos de los siglos III-IV mientras que el de “Hermes” se pierde en los orígenes de la mitología griega. De esta forma griega del nombre proviene el nombre de libros Herméticos, aplicado a 42 libros sagrados de sabiduría egipcia atribuidos al dios. Sin embargo, más que a un dios, esos escritos parecen referirse, con este nombre, a un mítico rey egipcio del siglo XX antes de Cristo, inventor de todas las ciencias. En esta concepción, Hermes surge como un Ser Humano que alcanzó los más altos patrones de excelencia y de evolución convirtiéndose en un ícono de referencia cultural y de sabiduría. Es uno de los pocos casos, en la antigüedad, que una figura mítica y humana centra la espiritualidad y el conocimiento en el propio Ser Humano. Tal concepto solo surgiría repetido en la humanidad, en las religiones o filosofías orientales como es el Taoísmo, entre otras.

Las siguientes citas, provienen de un texto moderno que se encuentra en el libro "El Retorno de la Magia" (The Elixir and the Stone), de Michael Baigent y Richard Leigh. - "Hoy se acepta, de modo general, que nunca existió en realidad un prototipo individual identificado con Thoth-Hermes. Se estima que los numerosos textos que se le atribuyen son producto de diferentes autores cuyas obras abarcan un período considerable. Estos autores, sin embargo, atribuyeron sus obras al hombre-dios de cabeza de ibis, presentaron sus doctrinas como escritas por él, dictadas por él o, al menos, portadoras del sello de su autoría.

En la mitologia egipcia primitiva, la figura de cabeza de ibis era conocida como Djeuti (pronunciado "youti"). No está claro como este nombre llegó a evolucionar en el de Thoth. Tal vez así era como les sonaba a los griegos, o quizá era como ellos lo pronunciaban. Ni tampoco está claro por qué Thoth era “Tres Veces Grande”. Pero la representación de Thoth no se reducía únicamente a esta manifestación. Solía representársele también como un simio blanco, o más específicamente, un mandril blanco.

Como deidad egipcia, Thoth desempeñaba un buen número de funciones. Era un dios lunar, por lo que se le simbolizaba con los cuernos de la luna, y la plata le estaba consagrada. Actuaba como iniciador en los arcanos y misterios. Ejercía de guardián o centinela de las puertas del inframundo, y con tal atribución pesaba las almas de quienes acababan de morir con el fin de determinar su destino póstumo.

Se le atribuía la invención de la escritura y a menudo se le representaba escribiendo con una caña en una tablilla. Y como la escritura era estimada como una operación mágica -por ella se fijaban las "palabras de dios" o "verbo divino"-, Thoth era considerado también como el dios de la magia, el supremo mago maestro que solo confiaba los secretos de su arte a sus iniciados de entre todos los humanos. En la astrología y astronomía egipcia, interviene el dios Toth con los señores de los siete días dividiendo el año en doce meses de treinta días cada uno con cinco días adicionados al último mes.

En ciertos aspectos colaterales, las actividades de Thoth se solapaban o coincidían con las del griego Hermes. Bajo la Dinastía Ptolemaica, por esta razón, se fusionó con la divinidad griega, cuyo nombre quedó compuesto con el suyo. Pero Thoth-Hermes era una figura mucho más majestuosa que la de su anterior oponente griego. Los textos en papiro procedentes de Alejandría presentan al nuevo Hermes de carácter sincrético como un poder cósmico, creador del cielo y de la tierra y con un poder omnímodo como gobernante del mundo. Rector del destino y la justicia, es también señor de la noche y la muerte y de todo lo que rodea a éstas, de ahí su frecuente asociación con la luna (Selene) y Hécate. Conoce todo lo que está oculto bajo la bóveda celeste y bajo la tierra, por lo que es muy adorado como emisario de los oráculos (muchos de los conjuros mágicos dirigidos a Hermes pretenden obtener información arcana, con frecuencia induciendo al dios a que aparezca en sueños).

Hubo numerosos textos primitivos herméticos traducidos al árabe, así como numerosas obras adscritas a Hermes escritas originalmente en árabe. Esto fue origen de muchas confusiones. Algunos estudiosos árabes, por ejemplo, identificaron erróneamente a Hermes Trismegisto con una figura llamada Idris, que aparece mencionada en el Corán. El sobrenombre de "Trismegisto" se mal interpretó a veces como aplicado a tres figuras independientes que llevaban el nombre de Hermes. Una de ellas era equiparada con Idris, y se decía que había vivido antes del Diluvio. La segunda se creía que había residido en Babilonia y que había sido maestro de Pitágoras. A la tercera se la localizaba en Egipto durante el período del sincretismo alejandrino. Pero, ya se pensara en él como una entidad única o como una figura tripartita, Hermes fue ensalzado siempre como la fuente originaria del saber profético, como el primer maestro de la ciencia y la filosofía. Se lo asociaba con la magia, la alquimia, la astrología, con todo aquello que tuviera que ver con poderes sobrenaturales y saberes milagrosos."

TOTH, HERMES Y MERCURIO: EL MITO

Para Los griegos, Mercurio era Hermes, hijo de Zeus, rey de los dioses, y de la misteriosa ninfa Maia, también llamada Madre Noche. Así que Hermes salió de la cuna- lo que sucedió muy temparno, porque los dioses crecían de prisa, - aprovechó un descuido de su madre para robarle a su hermano Apolo una manada de vacas. Cuando Apolo, furioso, fue indagar quién le había robado el ganado, Hermes, le presentó delante de este un regalo, que era una lira hecha de conchas, elogiando los dotes que el Dios tenía para la música. Asi, además de robarlo, logró que Apolo le concediera el don de la adivinación. Mercurio, o Hermes, como querramos llamarle, era el guía de los caminantes, pero también protector de los ladrones y embusteros. En una ocasión, Júpiter (o Zeus), divertido com sus travesuras, comentó: “Pareces un diosito muy hábil, eloquente y persuasivo”. Sin replicar, Mercurio respondió: “ Entonces, hazme tu heraldo padre”.

Y fue así que Júpiter lo nombró mensajero de los dioses y le encomendó la promoción del comercio y la manutención de la libertad de tránsito por todos los caminos del mundo. La idea de una humanidad de fronteras libres e intercambio cultural y económico armonioso es un concepto de inspiración Hermética o Mercuriana. También, en Hermes encontramos la idea de Inteligencia y Alegria muy enraizada, como cualidades que El Ser humano puede desarrollar a partir de la Mente .

DEL MITO A LA RAZON

Una de las características de Hermes es que sirve de intermediario entre los dioses y los humanos, facilitando los conocimientos que posibilitan la transformación de la humanidad. Cuando se pretende promulgar el orden y aplicar la inteligencia en qualquier acto creativo, implicitamente se está invocando a Hermes. El pretende traer del campo mitológico para la luz de la razón toda la sabiduría de los dioses. Este principio es conocido en la filosofia griega como “LOGOS” o “VERBO”, traducido también como discurso, sentido y palabra.

 

El Logos es la búsqueda del Sentido de la existencia del Ser Humano en el Universo, que se hace esencialmente por la Filosofia. No es solamente una explicación sobre algo, pero más que todo, se trata de un proceso vivencial personal y revelador. No siendo un término de significado único, Hermes usa mucho el LOGOS para dar múltiples sentidos implícitos a los textos del Corpus Hermeticum, como ocurre en las narraciones sagradas y simbólicas de Poimandres, 7: “Estas cosas comprendi por el Nombre (Logos: discurso, doctrina, acción) de Poimandres”, siendo todos estos sentidos válidos. Para el Hermetismo es una expresión de la Inteligencia Universal, principio ordenador, calidad esencial de la Mente como Voluntad expresa de la Intuición y Sabiduría del Nous. Es también un principio Creador del Universo manifestado primero como arquetipos y luego como la physis del mundo. El individuo participa en la manifestación del Logos en cuanto exprese su Inteligencia característica de su naturaleza mental. De aqui deriva el primer Principio del Hermetismo y del Kybalion:

“El Todo es mente, el Universo es mental”.